Alimentos poco saludables

Los siete alimentos menos saludables que no debes consumir

Alimentos poco saludables

Muchos de los alimentos que hoy tenemos en nuestra mesa no son tan saludables como pensamos. De hecho, existen varios alimentos cuyo sabor puede ser delicioso pero que contienen sustancias que a largo plazo dañan nuestra salud. Por eso, no es extraño que en los últimos años haya aumentado el número de enfermedades metabólicas, sobre todo las que aparecen como resultado de adoptar hábitos de alimentación inadecuados. ¿Cuáles son los alimentos que más daño te pueden hacer?

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  1. Sodas y refrescos dietéticos. Muchas personas prácticamente han substituido el agua con las sodas, aunque los más prudentes eligen los refrescos dietéticos para evitar el riesgo de sobrepeso. Sin embargo, ambos son dañinos para nuestra salud. Se ha comprobado que, aunque los refrescos dietéticos no tienen la misma cantidad de calorías y azúcares que las sodas comunes, contienen cantidades elevadas de sodio, un mineral que a la larga también provoca sobrepeso e incrementa el riesgo de padecer hipertensión arterial.
  2. Alimentos procesados. Por lo general, los alimentos procesados son la alternativa preferente cuando queremos ahorrar tiempo. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que este tipo de alimentos es muy dañino para la salud porque contienen sodio, conservantes, nitritos y grasas. De hecho, de acuerdo con los hallazgos del Instituto Americano de Investigación del Cáncer, mientras mayor es el consumo de alimentos procesados, mayor es el riesgo de desarrollar tumores malignos.
  3. Lácteos enteros y sus derivados. Se piensa que consumir lácteos es beneficioso pues nos aportan calcio, proteínas y vitaminas como la B12 y la riboflavina. No obstante, no es menos cierto que los lácteos enteros contienen elevadas cantidades de grasas saturadas que son muy perjudiciales. Asimismo, los derivados de los lácteos enteros como el queso y el yogurt también tienen altas concentraciones de grasas y colesterol, los cuales aumentan el riesgo de padecer problemas metabólicos como la hipercolesterolemia y la obesidad.
  4. Alimentos fritos y grasos. Las grasas son necesarias para que nuestro organismo funcione adecuadamente pero las grasas saturadas son muy dañinas para la salud, que son precisamente las que contienen las patatas fritas, muchos de los alimentos precocinados y la bollería industrial. De hecho, ¿sabías que una cucharada de mantequilla equivale a 11 gramos de grasa y una porción de papas fritas a unos 8-11 gramos de grasa? Los alimentos con grasas saturadas aumentan los niveles de colesterol malo en sangre, favorecen el sobrepeso e incrementan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
  5. Salsa de soja y cátsup. Prácticamente en todas las cocinas se pueden encontrar ingredientes como el cátsup o la salsa de soya. Sin embargo, estos condimentos no son tan sanos como la mayoría de las personas piensa. El cátsup es rico en azúcar y vinagre, dos componentes que a la larga resultan perjudiciales para el sistema digestivo y el metabolismo por lo que se deben consumir con precaución, sobre todo si padeces gastritis o diabetes. Por otra parte, la salsa de soja común suele contener sustancias químicas que se utilizan para fermentar rápidamente las semillas de soja, un proceso que aumenta el riesgo de padecer cáncer y problemas genéticos.
  6. Zumos envasados. La mayoría de las personas suelen pensar que como los zumos envasados están hechos con frutas, son muy sanos. Sin embargo, los estudios científicos demuestran lo contrario. En realidad estas bebidas carecen de una de las mejores propiedades de las frutas: su fibra. Además, a menudo poseen grandes cantidades de azúcar y conservantes, que son utilizados para mejorar su sabor y lograr que duren más. Por eso, los zumos envasados pueden conducir al aumento de peso y a problemas metabólicos.
  7. Bebidas alcohólicas. En algunas culturas incluso le achacan efectos beneficiosos para la salud pero en realidad, estas bebidas solo son una fuente de calorías vacías, es decir, no nos aportan prácticamente ningún nutriente. Por ejemplo, una botella de cerveza puede contener unas 150 calorías y una copa de vino 170. Asimismo, el alcohol obliga al hígado a transformar sus componentes en ácidos grasos, un proceso que afecta su funcionamiento y aumenta el riesgo de desarrollar una cirrosis hepática.

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