¿Cuáles son las causas de la obesidad?

Conoce las principales causas de la obesidad

Causas de la obesidad

La obesidad aparece como resultado de un desequilibrio entre las calorías que se consumen y las que el organismo gasta a diario. El problema es que ese desequilibrio puede estar causado por múltiples factores. De hecho, en muchas ocasiones damos por sentado que la obesidad es una consecuencia de estilos de vida inadecuados y hábitos de alimentación poco saludables pero no siempre es así.

A veces existen otros aspectos que predisponen a una persona a ser obesa y que no están directamente relacionados con sus hábitos de vida. Las cifras indican que alrededor del 30% de los casos de obesidad están causados por factores genéticos, un 40% se deben a factores no hereditarios y solo un 30% son el resultado de cuestiones ambientales y sociales.

Principales causas de la obesidad

1. Genética y herencia

Como en otras condiciones médicas, la genética y la herencia también desempeñan un papel en el desarrollo de la obesidad. De hecho, las estadísticas afirman que un hijo de padres obesos tiene hasta 10 veces más probabilidades de tener sobrepeso. No se debe a que haya adquirido de sus padres los malos hábitos alimentarios sino a que ha heredado determinados patrones genéticos que acentúan el desbalance calórico.

En la actualidad han sido identificadas varias condiciones genéticas que tienen como rasgo común la obesidad, como por ejemplo: el síndrome de Prader-Willi, el síndrome de Bardet-Biedl y el síndrome MOMO, que son resultado de mutaciones en varios genes que controlan el apetito y el metabolismo. Asimismo, se han encontrado algunas mutaciones comunes del gen FTO en las personas obesas, donde los heterocigotos tuvieron un riesgo 30% mayor de desarrollar obesidad y los homocigotos un aumento del 70%. Es por eso que algunas personas “engordan con tan solo beber agua”.

2. Bases neurobiológicas

El incremento tan alarmante de los casos de obesidad en las últimas décadas ha hecho que los investigadores desvíen su mirada hacia los mecanismos neurobiológicos en busca de una respuesta. Así, han encontrado algunos mecanismos hormonales involucrados en la aparición de la obesidad que intervienen en la regulación del apetito, el consumo de alimentos y los patrones de almacenamiento del tejido adiposo. Entre ellos, la hormona leptina, producida por el tejido adiposo, y las ghrelinas, secretadas por el estómago, que son las que se encargan de controlar el apetito a corto y largo plazo. Por tanto, un simple desequilibrio en sus niveles puede conducir a la obesidad.

Sin embargo, estas no son las únicas hormonas que desempeñan un rol importante en la obesidad. Se conoce que la adiponectina y las adipoquinas también actúan sobre el sistema nervioso central y en especial sobre el hipotálamo, la región del cerebro encargada de controlar el apetito, el consumo de alimentos y el gasto de energía. Por tanto, una deficiencia o resistencia a estas hormonas puede conducir también a una sobrealimentación y dar lugar a la obesidad.

3. Enfermedades médicas

Se estima que entre el 2 y el 3% de los casos de obesidad se deben a otras condiciones médicas de base como el hipotiroidismo, el hipogonadismo, el síndrome de Cushing, las lesiones hipotalámicas o las deficiencias de la hormona de crecimiento. Incluso una alteración en el balance de las bacterias que habitan en el tracto digestivo y que intervienen en la metabolización de los ácidos grasos y polisacáridos puede aumentar el riesgo de ganar peso a corto y largo plazo.

Además, se conoce que algunos trastornos psicológicos pueden predisponer a la obesidad o incrementar el riesgo de padecerla como por ejemplo: el estrés, la bulimia nerviosa, algunas adicciones y la desadaptación al cigarro. Asimismo, la menopausia puede producir cambios en la distribución de la grasa corporal y en la oxidación del tejido adiposo, lo que se traduce en un aumento de peso, sobre todo de masa abdominal.

4. Determinantes sociales y factores medioambientales

Numerosas investigaciones han demostrado que algunos factores sociales como por ejemplo, el estatus socioeconómico, pueden incidir en la aparición de la obesidad. De hecho, un estudio estadounidense encontró que las personas obesas suelen tener la mitad del poder adquisitivo de los delgados. ¿Por qué? Los especialistas piensan que un nivel educativo bajo hace que las personas recurran más a las comidas rápidas y baratas, que son precisamente las que más engordan.

De hecho, el bajo costo de los alimentos ricos en azúcares y grasas, en comparación con las frutas y los vegetales, es otro factor que incide en el incremento de los niveles de obesidad en las personas con escasos ingresos. Por supuesto, también influye el hecho de que en los últimos años los puestos de trabajo son cada vez más sedentarios por lo que las personas hacen cada vez menos actividad física.

5. Estilo de vida

La mayoría de los expertos coinciden en que un estilo de vida inadecuado es el principal detonador de la obesidad, independientemente de que existan otros factores de base. De hecho, hoy se conoce que los hábitos de alimentación poco saludables junto a un estilo de vida sedentario y los problemas de sueño, son los pilares principales que conducen, sustentan y agudizan la obesidad.

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