El cigarrillo electrónico, ¿bueno o malo para dejar de fumar?

¿Son realmente tan beneficiosos los cigarrillos electrónicos? ¿Pueden ayudarnos a dejar de fumar?

Cigarrillo electrónico

El “vapeo” se ha puesto de moda, de la mano de los cigarrillos electrónicos. De hecho, muchos fumadores de cigarrillos convencionales se han pasado a los cigarrillos electrónicos, como el primer paso para abandonar el hábito. Sin embargo, ¿son realmente tan beneficiosos estos cigarrillos? ¿Pueden ayudarnos a dejar de fumar?

Ante todo, es importante puntualizar que el cigarrillo electrónico contiene una cantidad muchísimo menor de sustancias químicas. Sin embargo, eso no significa que sea completamente inocuo. Este tipo de cigarrillo contiene glicerol, propilenglicol, nicotina y algunos extractos de hierbas o sustancias específicas que se encargan de darle un sabor especial pero que también pueden tener efectos nocivos sobre nuestra salud.

¿Cuáles son los efectos del cigarrillo electrónico sobre la salud?

Recientemente la American Heart Association publicó uno de los estudios más completos que se ha realizado hasta la fecha sobre el cigarrillo electrónico, en el que se recogieron los datos de 70 investigaciones y 12 informes técnicos.

En este estudio se analizó el nivel de citotoxicidad de los cigarrillos electrónicos, evaluando cómo los fluidos de recarga incidían sobre algunos tipos de células, como los fibroblastos de los pulmones y las células madres de los embriones. Así se pudo comprobar que la mayoría de los cigarrillos electrónicos no afectan los fibroblastos pulmonares pero sí las células madre. No obstante, lo más interesante es que el nivel de citotoxicidad está estrechamente vinculado a la concentración y cantidad de aromatizantes.

También se pudo apreciar que la absorción de nicotina es bastante similar a la que se produce con los cigarrillos convencionales e incluso, en algunos modelos, es aún mayor. De hecho, aunque se constató que los niveles de nicotina enviados al ambiente son más bajos que los que expulsan los cigarrillos normales, el estudio concluye que los cigarrillos electrónicos no son completamente inocuos para las personas y que, por lo tanto, existe el riesgo de vapeo pasivo.

Las conclusiones de este estudio es que los efectos a largo plazo del cigarrillo electrónico aún se desconocen ya que todavía no se ha utilizado de forma masiva como para poder realizar una evaluación exhaustiva. No obstante, también indica que a corto plazo, puede causar ligeros problemas respiratorios ya que algunos modelos contienen productos químicos como el benzaldehído y la vainillina, que irritan las vías respiratorias.

Además, en lo que respecta a las tasas de consumo del líquido del cigarrillo, se ha podido comprobar que la mayoría de los fumadores duplica la cantidad que se considera segura. Por eso, no es extraño que algunos médicos hayan encontrado que los cigarrillos electrónicos aumentan la resistencia bronquial, lo cual significa que los bronquios reducen su tamaño y, por ende, entra menos cantidad de aire a los pulmones.

¿Ayudan a dejar de fumar?

Una de las características del cigarrillo electrónico es que le permite al fumador inhalar el humo, lo cual recrea la sensación de fumar y, por tanto, ayuda a reducir la ansiedad. De hecho, en el citado estudio se analizó también la eficacia de estos cigarrillos para abandonar el hábito de fumar y se llegó a la conclusión de que no son más útiles que las clásicas terapias de sustitución de nicotina.

Otro estudio, publicado en la revista Lancet, realizado con 657 personas, desveló que solo el 7,3% de las personas logra dejar de fumar con los cigarrillos electrónicos. Además, los investigadores del Health Research Council of New Zealand indican que este tipo de cigarrillos pueden retener a los fumadores dentro de la dependencia a la nicotina.

Como colofón, los estudios también indican que estos cigarrillos son una forma para iniciarse en el consumo de tabaco ya que muchos jóvenes se sienten atraídos por sus sabores. De hecho, en 2011 solo el 3,3% de los jóvenes los habían probado, mientras que en 2012 esta cifra ascendió al 6,8%.

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