La bacteria Helicobacter Pylori

Bacteria Helicobacter Pylori

Décadas atrás se pensaba que ninguna bacteria podía vivir en nuestro estómago pues, en teoría, el grado de acidez era incompatible con la vida celular. Sin embargo, en 1979 el patólogo australiano Robin Warren descubrió la existencia de una bacteria capaz de sobrevivir en el estómago humano, la Helicobacter Pylori. Más tarde, los trabajos que realizó junto al microbiólogo Barry Marshall le valieron el Premio Nobel de Medicina.

Estos investigadores descubrieron que esta bacteria no solo podía vivir y reproducirse en el estómago sino que también era la principal responsable de algunas patologías como las úlceras estomacales y la gastritis. En 1994 el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos corroboró esta hipótesis y a partir de ese momento cambió la concepción sobre el diagnóstico y tratamiento de patologías como las úlceras, la gastritis y el cáncer de estómago.

¿Cómo actúa la Helicobacter Pylori en nuestro organismo?

La Helicobacter Pylori es la única bacteria que puede vivir en el estómago humano y entra en el organismo a través de las heces, la saliva y la placa dental o mediante el consumo de agua o alimentos que ya estaban contaminados.

Esta bacteria tiene una estructura en forma de espiral, de la cual deriva su nombre, y es capaz de atornillarse en sí misma para colonizar el epitelio del estómago. Su secreto radica en que segrega una enzima llamada ureasa, que convierte la urea química en amoníaco. Al producir amoníaco a su alrededor, es capaz de neutralizar el ambiente tan ácido del estómago, razón por la cual puede vivir y multiplicarse en un entorno aparentemente tan hostil.

No obstante, una de sus principales armas de ataque consiste en que logra pasar desapercibida para el sistema inmunológico. De hecho, se conoce que las células inmunitarias no pueden llegar al revestimiento del estómago, donde se encuentra la Helicobacter Pylori, para combatirla. Como el sistema inmunológico no reacciona, el 70% de las personas que son infectadas por la Helicobacter Pylori no son conscientes de ello ya que todo el proceso cursa de forma asintomática.

Por eso, no es extraño que las estadísticas indiquen que más de dos tercios de la población mundial está infectada con Helicobacter Pylori, una proporción que alcanza el 25% de la población en los países occidentales. En Estados Unidos por ejemplo, un 20% de las personas infectadas son menores de 40 años pero más del 50% de los infectados son mayores de 60 años, lo cual indica que una edad avanzada es un factor predisponente para que ocurra la infección.

Las consecuencias para la salud

Lo más preocupante es que las consecuencias de la Helicobacter Pylori tardan en aparecer ya que esta bacteria actúa sigilosamente, intentando pasar desapercibida. Por eso, lo usual es que cuando se detecte ya haya causado estragos.

Las personas que han sido infectadas con esta bacteria tienen un riesgo mayor de padecer úlceras estomacales, gastritis crónica y cáncer de estómago. De hecho, los estudios epidemiológicos han descubierto que las personas infectadas por Helicobacter Pylori tienen un riesgo mayor de desarrollar un adenocarcinoma gástrico. Esta conclusión ha sido corroborada por una revisión de más de 12 estudios, en los cuales se halló que el riesgo de desarrollar un tumor maligno era casi 6 veces más elevado para las personas infectadas con la bacteria.

No obstante, esta bacteria no solo afecta el sistema digestivo. También se ha apreciado que las personas infectadas por Helicobacter Pylori se exponen a un riesgo 2 veces mayor de padecer enfermedades cardiovasculares y se conoce que tienen dificultades para absorber algunos nutrientes, sobre todo el ácido fólico y el hierro, por lo que también se ha asociado con la anemia.

La buena noticia es que la Helicobacter Pylori se puede controlar fácilmente recurriendo a los antibióticos.

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